Introducción
Es fácil entender mal a los agentes de IA cuando los tratamos como buscadores o como oráculos mágicos. No son ninguna de esas dos cosas. Un mejor punto de partida es tratarlos como un colega brillante que acaba de llegar a tu equipo.
La inteligencia es real. La velocidad es real. Los puntos ciegos también son reales. El trabajo consiste en dar contexto, delegar una tarea concreta, revisar el resultado, corregir al agente y repetir hasta que el resultado sea útil.
Este libro enseña esa relación de trabajo mediante ejercicios pequeños y prácticos. Cada capítulo debería dejarte con algo que hiciste, revisaste, organizaste, automatizaste o entendiste lo suficiente como para reutilizarlo.
Nota de borrador: este capítulo es un placeholder para la primera vista local. La versión final debería incluir un ejercicio concreto, un resultado visible y un patrón de recuperación.